El apéndice humano es un órgano vestigial, de otra época. El cuerpo humano ha evolucionado con el tiempo, ha sufrido múltiples cambios y el apéndice es un recuerdo del pasado.

El Valencia Basket, como el ser humano, también ha sufrido cambios. Ha evolucionado. Ha cambiado la dirección deportiva, la dirección general, el cuerpo médico, el pabellón, las instalaciones de entrenamiento, la política de fichajes… No son pocas cosas. En algunas ha necesitado llevarse varios guantazos de la naturaleza que le avisó en diferentes etapas que su modelo, su cuerpo, estaba obsoleto. En otras, como l’Alqueria o el Roig Arena, lo hizo anticipándose al resto.

Pero hay una cosa, como un apéndice, que nos hace recordar el pasado y esa es la figura del entrenador.

El entrenador sigue siendo nacional y con un caché por debajo de los objetivos y aspiraciones del club. El entrenador sigue siendo alguien que cuando ve la llamada del Valencia Basket dice que sí casi sin preguntar. El entrenador sigue siendo alguien que sabe que es una oportunidad irrechazable. El entrenador sigue siendo alguien cuya experiencia en Europa es baja o inexistente.

¿Es malo esto? No necesariamente.

Pablo Laso no tenía experiencia en Europa cuando llega al Real Madrid y venía de LEB Oro y ACB con Gipuzkoa, un equipo de tabla baja.

Pero hay gente, cada vez más, que el apéndice empieza a dolerle ya, nota molestias, siente que antes de que sea más grave y acabe en peritonitis, mejor extirpar. El apéndice en sí no tiene porque doler, puedes vivir toda la vida con él y que todo vaya de maravilla.

A mí me encantaría que no doliese y le fuera genial, creo que tiene madera para ello, pero tiene una tarea complicada. Nunca ha tenido el apoyo mayoritario de la grada, necesita hacer el 200% para conseguirlo y cuando encadena varias derrotas vuelve a perder el apoyo conseguido.

Noviembre fue un toque de atención y enero ha empezado con derrotas dolorosas en casa ante rivales a los que se debía vencer y además aderezado con un juego nulo, aburrido y donde el rival ha hecho lo que ha querido con el Valencia Basket en la pista cuando el partido más importa. La pizarra ha brillado por su ausencia y eso debería ser inadmisible.

Yo soy un loco pero aún creo en Mumbrú, al menos hasta el final de la temporada. No creo que haya en el mercado nadie mejor y que, sin fliparnos, pueda contratar el club. Este año se le ha hecho un equipo a su medida y quiero ver qué hace con él hasta el final. Ahora estamos en un pozo, pero este equipo también nos ha hecho disfrutar en la temporada y creo que puede volver a hacerlo.

El Álex Mumbrú que vi como jugador era un cabrón, a carácter le ganaban pocos, ídolo si llevaba tu camiseta y odiado si lo tenías delante. Ese es el Mumbrú que me gustaría ver aquí en el banquillo y no el que veo a veces. Lo veo siempre muy comedido, dejando que el entrenador rival le gane la partida con los árbitros. Además, lo veo manso con las estrellas y duro con los secundarios.

Ojalá vuelva a cambiar el rumbo del equipo, tire para arriba y el equipo consiga ganar de nuevo. Plantilla tiene sin duda para ello. De verdad, deseo lo mejor para Mumbrú.

Eso sí, si llegado el verano o antes se decidiera cambiar de entrenador, extirpemos el apéndice, cambiemos la política de entrenadores, ampliemos horizontes y que no pese más la nacionalidad del entrenador que el CV.

A por el Madrid y a por la Copa.

4 comentarios en «OPINIÓN | El apéndice del Valencia Basket»

  1. Estoy de acuerdo en casi todo, ahora no hay casi entrenadores porque llegas tarde, Trincheri, el q ayer te sacó las vergüenzas, hace 15 días estaba en el paro…
    Yo creía en Mumbrú, creo q será incluso mejor entrenador q Joan, pero todavía no lo es. Con un equipo hecho a su gusto, mal confeccionado, por cierto, está haciendo lo mismo q el año pasado. En enero fundidos, cuando el equipo está a tope sacas rachas de victorias por la calidad q tienen los jugadores, pero exprimes tanto a los buenos q luego te quedas solo. No mezcla jugadores, pone en pista quintetos q de uno a otro hay un abismo…
    Aguantar hasta final de año significa q todo sigue igual y que tiramos el año a la basura, y estamos a 10 de enero… Me niego a tirar una temporada en Enero…

  2. El efecto Guardiola ha hecho muy daño. A veces surge un genio que sin experiencia revoluciona un deporte, pero por lo general la experiencia es un grado, sobre todo si se adquiere en grandes equipos. Yo no he visto una dirección brillante del banquillo desde Pesic, a excepción de Pedro Mz. Otra cosa es que el mecenas (al que pongo en un altar) quiera un entrenador con rango y personalidad.

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