Con este calendario, las semanas con algo de descanso suponen un pequeño parón, más aún antes de jugar en casa. Un espacio para recuperar jugadores, trabajar tácticamente y un respiro para la reflexión en el entorno. Supone un receso necesario antes de coger fuerzas para el próximo sprint. Por eso veo el momento de hacer una evaluación parcial, con Valencia Basket en 13 victorias y 8 derrotas. El equipo compite en ACB (8-3, igual que el segundo clasificado) y está en puestos de play-in de Euroliga (5-5). Además, me parece justo señalar que en Euroliga se ha enfrentado a 6 de los otros 10 equipos que copan los 10 primeros puestos. También ha jugado contra EFES, empatado en 5-5.

El inicio, cogiendo los 21 partidos como tal, es muy bueno. Tomando la misma muestra de partidos ACB y Euroliga en las temporadas que el equipo jugó ambas competiciones, es el mejor inicio desde el cambio de formato en Euroliga. Solo un año empezó mejor en Euroliga: en la 2020-21 arrancó 7-3, compaginado con un arranque ACB en negativo (5-6). Por contra, solo una vez jugando esta Euroliga tuvo marca positiva en ACB tras 11 partidos: 8-3 en la 2017-18. Ese año el equipo estaba 3-7 en Euroliga, en plena racha de 10 derrotas que sepultó su temporada.

No obstante, todo esto tiene su gran asterisco: el equipo encadena 6 derrotas en 8 partidos. 3 de ellas, con partidos horribles en Milán, Badalona o Atenas, además de una mala segunda parte en Vitoria. En esta racha solo han llegado dos victorias, ante equipos de zona baja de la ACB: Zaragoza y Palencia. La sensación reciente es que el equipo ha agrandado sus defectos y que estos han superado a las virtudes construidas durante el gran inicio. Y lo peor, esa versión tan poco competitiva del equipo en gran parte de las salidas del último mes.

La pregunta es: ¿Es causa del calendario y las lesiones, o también se ha acabado la efervescencia del inicio? La respuesta la tendremos pronto: Valencia Basket afronta 7 de los próximos 10 partidos en La Fonteta. En Euroliga juega cuatro de los próximos seis partidos en casa y solo visita un equipo de la zona alta: Olympiacos. Un tramo con partidos de los que te acuerdas si al final de temporada estás fuera de toda lucha. En ACB el calendario aguarda tres partidos en casa para ser cabeza de serie en la Copa, pese a la complicada salida a Murcia tras doble jornada Euroliga. Después del “parón” de Nochebuena y Navidad -más mental que competitivo-, llegan cinco partidos más, con otra doble jornada de Euroliga en casa. Pero eso todavía queda muy lejos.

Entendiendo la dificultad de cada partido y dando margen a que haya imprevistos, Valencia afronta un calendario de cara para crecer desde La Fonteta. Veo vital sacar los partidos en casa para jugar con más confianza fuera y así recuperar la regularidad competitiva. Es una oportunidad para crear un colchón que hará al equipo más fuerte y el calendario no dará otra igual. Si la racha sale bien, paciencia: el equipo «solo» se habrá hecho fuerte antes del tramo donde el listón sube. Y después de eso solo quedará seguir, porque el listón competitivo de la zona alta Euroliga subirá más que el de Valencia Basket.

Pero… ¿y si el equipo no responde? Ahí puede juntarse un cóctel peligroso con ingredientes recogidos durante noviembre, como el rendimiento de algunos jugadores, la falta de amenaza exterior, no reforzar hasta que vuelvan todos o el dibujo de la plantilla considerando el historial médico. Una mezcla que con malos resultados puede hacer que todo se complique. Mi sensación es que en este mes Valencia tiene mucho que ganar, pero tiene más que perder. Como casi siempre pasa en el deporte. Para ello, veo vital entender el partido de Baskonia como un choque de los te exigen ese algo más. Primero, porque te reencuentras con la afición tras malos partidos fuera de casa, y segundo por el rival. Ganar sería darle al reset antes de este tramo tras la pequeña alegría ofensiva en Palencia. Además, Jones ha podido descansar, se acerca la vuelta de Jovic y el debut de Hermannsson.

No me voy a ir más lejos, veo necesario sacar lo del viernes para que el equipo pueda empezar este sector de la temporada con fuerza y con un ambiente positivo. Además, tampoco quiero imaginarme eso de perder contra Baskonia dos veces en dos semanas tras la llegada de Dusko. Sería algo que costaría de digerir más que una derrota cualquiera y de este equipo quiero esperar ese extra en partidos así. Así es como mejor se consolida el cambio del pasado verano, más allá del inicio que, pese a solo haber pasado un mes, ya queda un poco lejos. Es una de las tantas cosas que tiene jugar Euroliga y a la que nos exponemos cuando compramos el billete a la competición.

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