NO os voy a mentir: cuando esta semana me picó el gusanillo de escribir para este nuestro querido blog lo fácil habría sido hacerlo sobre la gran victoria cosechada ante el Mónaco de Miguel Jaime y compañía. El mismo viernes incluso pensé en que podría salir algo chulo después del partidazo que nos marcamos ante el Fener de Itoudis y que nos pone con un inmaculado 2-0 en una Euroleague en la que todos nos pintaban como poco menos que una comparsa.


Sin embargo, cuando nadie lo esperaba (domingo, cinco de la tarde y un pabellón a las afueras de Lugo), se nos formó el PARTIDAZO. El resultado lo dice todo: 59-61, casi un sacrilegio para el baloncesto moderno y que bien podría ser un marcador al descanso de un partido cualquiera de temporada regular de la NBA que tanto os gusta. Quizás para el aficionado neutral este partido haya sido turrón del duro de las navidades pasadas, pero para un humilde aficionado amante del barro eurocupístico como yo ha sido algo tan gozoso que me lo estoy viendo repetido a las 23:20 de la noche porque tras semejante oda al baloncesto primigenio a ver quién se duerme.


Bien, vamos al lío: después de casi un mes de competición oficial y con la salvedad de aquella derrota en casa contra el Girona en el Trofeu Taronja extraoficial, hay que rendirse a la evidencia: qué pedazo de equipo se ha juntado este año, tío. Qué energía, qué empaque, qué presencia en pista y qué flow. Entre Mumbrú y Arbalejo parece que, este año sí, hay plantilla para soñar.


Y este partido es la mejor muestra de ello: victoria en el barro después de un viernes en el que el equipo lo dejó todo, sin su mejor generador de juego (Jovic) y contra uno de los equipos que más sustos nos ha dado en los últimos años. El partido ya prometía al descanso: 21-24 y un ritmo trepidante por ver quién desaprovechaba más oportunidades de romper el partido. No encontramos fluidez de balón ni con Jones ni con Ferrando y en general al equipo se le notaba la falta de frescura en ataque. No así en defensa, donde un día más el buen hacer de jugadores como Ojeleye, Brandon Davies, Touré, Inglis y compañía nos pudo mantener con opciones en todo momento. Mucha pintura y poco triple en un estilo de juego como hacía años que no veíamos (y yo que me alegro).


Al final se animó un poco la cosa en cuanto al intercambio de puntos, pero la Mumbruneta se acaba llevando un partido que habría perdido casi con toda seguridad en las últimas tres o cuatro temporadas. No quiero aburriros con datos que podéis consultar en la página de la ACB, pero haber dejado al Breogán con un 14/42 en T2 y un 4/19 en T3 no es casualidad y solo hace que confirmar lo que estamos pudiendo ver en la Fonteta: este equipo defiende, rebotea y muerde como pocos. Xavi Pascual, quién te conoce.


Como detalles a mejorar, quizás ajustar algunas decisiones puntuales que llevan a pérdidas de balón evitables y conseguir una mayor incidencia en el juego de gente nueva como Robertson o gestionar el renacer de Jaime Pradilla, al que todavía le queda camino por delante tras un año para olvidar. Por otra parte, lo de Touré se arregla mandándole a un par de campus de tecnificación en Navidades. En cuanto trabaje en sus carencias con el balón en las manos vamos a tener un pívot de los que te dan campeonatos. Como diría en la red social del difunto pajarito, guarden tuit.

Otro detalle a mejorar, en este caso para mí, es que quería hablar mucho del partido y al final he hablado poco o casi nada. En fin, lo siento; otra vez será. Me suele pasar. Quizás lo mejor es que lo veáis con vuestros propios ojos. Yo desde luego he pasado una tarde muy divertida. Sin duda, puro basket albariño.

Álex Martín

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *